He pintado tu ojo izquierdo, tuerto, me has mirado, y bajo tu pupila negra, mi destino ha quedado sellado.
Tengo un camino marcado, incierto ya no es ese devenir, y como quieres recuperar tu ojo derecho, mis pasos vas a seguir.
Aguardarás en las sombras, cuando la desidia me invada y, cuando menos me lo espere, habrás clavado, de nuevo, esa tuerta mirada.
Tu ojo derecho va a esforzarse por salir y cierta ha de ser mi promesa si quiero que la luz lo pueda asir.
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