Querido lector; llevo días pensando en ti.
Me pregunto cuáles serán tus motivaciones para estar activo en un blog olvidado, oculto entre tantas capas de contenido internáutico.
Me pregunto qué encontrarás aquí que no puedan ofrecerte otras páginas, si serás alguien nuevo o alguien del pasado, si serás siempre la misma persona, si serás un bot...
He de confesarte que generas parte de mi dopamina diaria, pero que siempre espero el momento en que te canses y dejes de venir. Si te preguntas el por qué, es sencillo, hace tiempo que quise que mi blog fuese privado, ya no lo enseño a nadie de mi presente, creo que, de alguna manera, desvirtualiza a mis demonios y me obliga a mantenerlos en la apariencia de lo políticamente correcto.
A menudo, me imagino volviéndolo a cerrar otra temporada, pero... ¿Volverás a venir meses después cuando lo haya reabierto? ¿Serás la misma persona por la que tuve que cerrarlo tantos meses atrás?
He de confesarte que mi vida no es tan interesante como pueda parecer este entorno virtual y que lo reabrí porque había una especialista que debía mirarlo. En cierta manera, siempre sentí que tenía una promesa neurodivergente con alguien que dejé atrás y no podía cerrar nuestro capítulo sin haberle hecho ese homenaje... ese y su regalo de cumpleaños, que era retomar mi libro.
A veces, imagino que eres él, solo que luego, me resulta absurdo, porque ha pasado un año y suena inverosímil que hayas descubierto que reabrí mi blog, así que, creo que eres un poco de bot y un poco de lector nuevo y eso, en cierto modo, me "reconforta".
Querido lector, no me gustaría decepcionarte, pero sé que alguna vez lo haré, porque el interés que tengas en mis palabras no siempre se va a mantener vivo. A veces, no entenderás lo que escribo y otras, no te gustará. No es algo que me inquiete, entiéndeme, ¡es mi blog! pero agradezco, en parte, tu fantasmagórica presencia.
Hay visualizaciones en entradas antiguas y... siento decepcionarte de nuevo, pero esa ya no soy yo.
Creo firmemente en la evolución humana y soy mi proyecto de vida en ese aspecto. Me encantaría relatarte todos los matices que he ido adquiriendo entre las brisas de interacciones humanas que se han ido dejando caer por los valles de mi vida, pero creo que ya habrás podido ver, con tus propios ojos, las distintas disyuntivas a las que he ido enfrentándome. También que soy una persona bastante dual que trata de contemplar todas las perspectivas de un mismo enfoque, admitiendo, que puedo estar de acuerdo con ideas dicotómicas... que soy algo disonante por no querer recaer en un cierre de miras.
Es lo que más amo del ser humano, su ambigüedad.
Querido lector, por si se acabaron los días en los que vuelvas, gracias por venir y, aunque debo admitirte que eres un poco intrusivo, no dejaré de escribir.